Tu nombre.
Para la
Profesora Rocío Marín Martínez
Con todo
cariño y Respeto.
Tu nombre fue
el consuelo en el desvarío
Que el engaño
en mí había clavado.
¿Cómo pudiera
haberte pagado?
De aquel trance, tu pronto auxilio.
Desde entonces tu nombre jamás
olvido,
El nombre que en el corazón queda
anclado,
Y hacia mi pensamiento va dirigido,
A quien me ayudó en medio del falso
delirio.
Tu nombre, desde entonces, es y ha
sido,
Un camino, esperanza y abrigo,
En mis días y mis noches, el
alivio.
Tu nombre, nombre que en mi
plegaria digo
Recito, y siempre, en el trabajo
bendigo,
Tu nombre: Rocío.